Una mañana soleada en L´Hospitalet de Llobregat: Cerrado, se vende, traspaso, cerrado por jubilación, razón aquí, se vende, se traspasa. urge vender, cerrado, se vende, urge traspasar, ¿Quieres comprar?, se traspasa por enfermedad, vendo, traspaso.... Tras un golpe de realidad me vuelvo a casa
jueves, 29 de enero de 2009
domingo, 25 de enero de 2009
Por una sanidad pública y de calidad.
La Agrupación de C´s de L´Hospitalet de Llobregat se suma a la concentración organizada por la Federación de Asociaciones de vecinos de L´Hospitalet.
POR UNA SANIDAD PÚBLICA Y DE CALIDAD.
Tú puedes evitarlo, acude y participa en la:
CONCENTRACIÓN
Día 27 de enero de 2009
A la 18:30 horas
En Plza. De la Vila
(Ayuntamiento)
POR UNA SANIDAD PÚBLICA Y DE CALIDAD.
- NO a la pérdida de pediatras
- NO al cierre de urgencias en los ambulatorios
- Que vuelvan los especialistas que nos han quitado
Tú puedes evitarlo, acude y participa en la:
CONCENTRACIÓN
Día 27 de enero de 2009
A la 18:30 horas
En Plza. De la Vila
(Ayuntamiento)
sábado, 24 de enero de 2009
viernes, 23 de enero de 2009
Delegación catalana.
Carta de un lector hospitalense, publicada hoy en El Periódico de Catalunya:
El señor Carod ha abierto otra delegación de Catalunya en el extranjero, esta vez en Nueva York. Es vergonzoso que los políticos despilfarren nuestros impuestos en cosas que no aportan ningún beneficio al ciudadano. Eso es incoherente en un país que tiene una sanidad pública saturada por las listas de espera y con falta de personal, un sistema de enseñanza que necesita muchas mejoras, escasez de pisos de protección oficial y un déficit de inversiones en mantenimiento y limpieza.
Me siento orgullosa de ser catalana y me parece muy bien que se dé a conocer Catalunya y la cultura catalana, pero yo de eso no como.
M.C.B
L´Hospitalet de Llobregat
El señor Carod ha abierto otra delegación de Catalunya en el extranjero, esta vez en Nueva York. Es vergonzoso que los políticos despilfarren nuestros impuestos en cosas que no aportan ningún beneficio al ciudadano. Eso es incoherente en un país que tiene una sanidad pública saturada por las listas de espera y con falta de personal, un sistema de enseñanza que necesita muchas mejoras, escasez de pisos de protección oficial y un déficit de inversiones en mantenimiento y limpieza.
Me siento orgullosa de ser catalana y me parece muy bien que se dé a conocer Catalunya y la cultura catalana, pero yo de eso no como.
M.C.B
L´Hospitalet de Llobregat
En un bar de La Bòbila.
Artículo de Josep Maria Fonalleras, en El Periódico de Catalunya:
Me pierdo la ceremonia de Washington porque deambulo entre Esplugues y L'Hospitalet a la búsqueda de la Biblioteca La Bòbila, en una plaza que se llama así y que, según me cuentan, está en la frontera de las dos poblaciones. Yo hago como Carod-Rovira, que programa una conferencia en Nueva York el día en que el mundo se para para ver al primer presidente negro de la historia de EEUU. Conclusión: parece que el público atiende más al juramento de Obama que a nuestras respectivas charlas. Hablo de esto con el director de la biblioteca. Este me cuenta que en una estadística de sus usuarios descubrió que tiene clientes de 52 nacionalidades, lo que demuestra, por si alguien no se había enterado, que esta es una sociedad cambiante y dispersa. Me siento después en un banco de la plaza y veo pasar a unos cuantos representantes de las Naciones Unidas de L'Hospitalet. No parecen interesados en mi charla, pero tampoco en la de Obama. Pasean a sus hijos, les llevan a música o al dentista y les compran patatas fritas con mayonesa en una churrería que impregna toda la plaza de ese tufillo indescriptible de aceite requemado.
Entro en un bar. No recuerdo el nombre, pero sí que venden miel, a 3,75 euros el frasco, "sin conservantes". En la tele no sale Aretha Fran-
klin ni Springsteen, ni el vestido amarillo de Michelle, sino Christopher Reeve cuando hacía de Superman, con su novia, volando por los cielos americanos. En la barra, un parroquiano ojea un deportivo y recibe las puyas del camarero, que es del Barça. Le dice: "¿Seguís como las uvas, no?". El de la barra lo entiende enseguida. Es del Madrid, claro, que está a 12 puntos del Barça. En una mesa, una chica se queja por teléfono de que su novio parece que le tiene miedo. Miedo de decirle se- gún qué, imagino, o de comprometerse demasiado. En otra mesa, un señor se dirige al de la barra y le comenta: "Hoy, ese, el Obama, parece que ya es presidente, ¿no?". Al cabo de 10 minutos (Superman sigue volando), el del Madrid le contesta: "A estas horas ya será presidente, sí". Y el otro: "¿A ti qué te parece?". Pasan otros 10 minutos y llega la respuesta: "Están de fiesta, estos americanos". La tertulia parece que no va a dar más de sí, pero entonces llega el momento cumbre. El de la mesa, que mira de reojo las hazañas del superhéroe, no puede evitar la comparación histórica: "Se creen que hará como Superman, que lo soluciona todo en un santiamén". Y el de la barra asiente: "Pues sí. Y el Bush, sin ser Superman, se ha ido volando".
Al cabo de unas horas, en la tele, al fin podré contemplar el gentío del National Mall, que no sé yo qué demonios pudo ver el último de la fila de esos dos millones de fieles entregados, y pensaré que, con tantos, seguro que habrá más de 52 nacionalidades y puede que más de uno, al acabar la jornada histórica, se haya zampado también unas patatas fritas con mayonesa, o algo así.
Me pierdo la ceremonia de Washington porque deambulo entre Esplugues y L'Hospitalet a la búsqueda de la Biblioteca La Bòbila, en una plaza que se llama así y que, según me cuentan, está en la frontera de las dos poblaciones. Yo hago como Carod-Rovira, que programa una conferencia en Nueva York el día en que el mundo se para para ver al primer presidente negro de la historia de EEUU. Conclusión: parece que el público atiende más al juramento de Obama que a nuestras respectivas charlas. Hablo de esto con el director de la biblioteca. Este me cuenta que en una estadística de sus usuarios descubrió que tiene clientes de 52 nacionalidades, lo que demuestra, por si alguien no se había enterado, que esta es una sociedad cambiante y dispersa. Me siento después en un banco de la plaza y veo pasar a unos cuantos representantes de las Naciones Unidas de L'Hospitalet. No parecen interesados en mi charla, pero tampoco en la de Obama. Pasean a sus hijos, les llevan a música o al dentista y les compran patatas fritas con mayonesa en una churrería que impregna toda la plaza de ese tufillo indescriptible de aceite requemado.
Entro en un bar. No recuerdo el nombre, pero sí que venden miel, a 3,75 euros el frasco, "sin conservantes". En la tele no sale Aretha Fran-
klin ni Springsteen, ni el vestido amarillo de Michelle, sino Christopher Reeve cuando hacía de Superman, con su novia, volando por los cielos americanos. En la barra, un parroquiano ojea un deportivo y recibe las puyas del camarero, que es del Barça. Le dice: "¿Seguís como las uvas, no?". El de la barra lo entiende enseguida. Es del Madrid, claro, que está a 12 puntos del Barça. En una mesa, una chica se queja por teléfono de que su novio parece que le tiene miedo. Miedo de decirle se- gún qué, imagino, o de comprometerse demasiado. En otra mesa, un señor se dirige al de la barra y le comenta: "Hoy, ese, el Obama, parece que ya es presidente, ¿no?". Al cabo de 10 minutos (Superman sigue volando), el del Madrid le contesta: "A estas horas ya será presidente, sí". Y el otro: "¿A ti qué te parece?". Pasan otros 10 minutos y llega la respuesta: "Están de fiesta, estos americanos". La tertulia parece que no va a dar más de sí, pero entonces llega el momento cumbre. El de la mesa, que mira de reojo las hazañas del superhéroe, no puede evitar la comparación histórica: "Se creen que hará como Superman, que lo soluciona todo en un santiamén". Y el de la barra asiente: "Pues sí. Y el Bush, sin ser Superman, se ha ido volando".
Al cabo de unas horas, en la tele, al fin podré contemplar el gentío del National Mall, que no sé yo qué demonios pudo ver el último de la fila de esos dos millones de fieles entregados, y pensaré que, con tantos, seguro que habrá más de 52 nacionalidades y puede que más de uno, al acabar la jornada histórica, se haya zampado también unas patatas fritas con mayonesa, o algo así.
martes, 13 de enero de 2009
lunes, 12 de enero de 2009
L´H is not Barcelona
Notícia publicada en El Periódico de Catalunya.
A L'Hospitalet siempre le ha tocado vivir a la sombra de Barcelona, pese a que a sus habitantes nunca les ha gustado demasiado cargar con ese estigma. La tendencia a generalizar ha hecho que desde fuera se pensara que la segunda ciudad de Catalunya era un barrio o una extensión de la capital, para disgusto de muchos. Hasta ahora, los hospitalenses sufrían en silencio que se les considerara barceloneses, pero ya disponen de una herramienta para expresar su sentimiento independentista: el eslogan L'H is not Barcelona, impreso en camisetas, sudaderas y pegatinas que empiezan a hacer furor.
Hace dos años, Darío Villamayor, un joven diseñador aficionado de L'Hospitalet, acudió a ver un partido de la selección catalana de fútbol. En la grada alguien desplegó una enorme pancarta con el lema Catalonia is not Spain. La frase le impactó y, jugando con las palabras, personalizó el eslogan. "Todas las ciudades importantes tienen camisetas y suvenires con su nombre o frases como el I love NY, pero en L'Hospitalet no había nada", destaca Villamayor. Y así, con la ayuda de su amigo Raúl, crearon la marca registrada L'H is not Barcelona y la primera hornada de camisetas que el diseñador repartió entre su círculo de amistades.
DISEÑO MÁS RADICAL
Desde entonces, ha ido variando ligeramente el diseño (ahora el tipo de letra es más radical, más juvenil y recuerda a un grafito) y sus camisetas y sudaderas en blanco y en negro, junto a un millar de pegatinas en circulación, empiezan cotizarse. "Cuando la llevas por L'Hospitalet, te paran y te preguntan dónde la has comprado", explica Saymon Díaz, un joven del barrio de Pubilla Casas.
Con las pegatinas pasa algo parecido. Se distribuyen gratuitamente en la tres tiendas donde pueden adquirirse las camisetas y quienes las tienen las pegan por todas partes. "Hay gente que hasta le hace fotos con el móvil a la pegatinas que llevamos en el coche", revela Vanessa Gaona, del barrio de Sant Josep.
El diseño de Villamayor triunfa porque las nuevas generaciones de hospitalenses están orgullosos de su cuidad y presumen de ello. "Si a Ferran Adrià les gusta llevar el nombre de L'Hospitalet por el mundo, a nosotros también", dice David Fernández, otro incondicional de la marca. "A diferencia del de Catalonia is not Spain, el eslogan no va contra Barcelona", matiza. "El lema solo busca diferenciarnos, hablar de L'Hospitalet en positivo", añade Villamayor. No obstante, Andrés, hermano del creador, cree que el eslogan tiene "un punto reivindicativo".
FANS MARROQUÍS
No hace falta haber nacido en L'Hospitalet para sentir los colores. Abdel Rifi y Sohail Arrob, ambos de origen marroquí y vecinos del barrio de Santa Eulàlia, también son unos incondicionales de las camisetas desde hace un año. "Nos la ponemos porque somos de L'Hospitalet, no de Barcelona. Y nos gusta que se sepa", insisten.
Encontrar las camisetas no es difícil. Basta con enviar un e-mail a lhisnotbarcelona@hotmail.com y Villamayor se encarga personalmente de hacerla llegar al comprador. La petición de prendas ha crecido exponencialmente en los últimos meses e incluso le han salido imitadores. Algunos famosos, como el actor José Corbacho, otro entusiasta de L'Hospitalet, ya la tienen.
A L'Hospitalet siempre le ha tocado vivir a la sombra de Barcelona, pese a que a sus habitantes nunca les ha gustado demasiado cargar con ese estigma. La tendencia a generalizar ha hecho que desde fuera se pensara que la segunda ciudad de Catalunya era un barrio o una extensión de la capital, para disgusto de muchos. Hasta ahora, los hospitalenses sufrían en silencio que se les considerara barceloneses, pero ya disponen de una herramienta para expresar su sentimiento independentista: el eslogan L'H is not Barcelona, impreso en camisetas, sudaderas y pegatinas que empiezan a hacer furor.
Hace dos años, Darío Villamayor, un joven diseñador aficionado de L'Hospitalet, acudió a ver un partido de la selección catalana de fútbol. En la grada alguien desplegó una enorme pancarta con el lema Catalonia is not Spain. La frase le impactó y, jugando con las palabras, personalizó el eslogan. "Todas las ciudades importantes tienen camisetas y suvenires con su nombre o frases como el I love NY, pero en L'Hospitalet no había nada", destaca Villamayor. Y así, con la ayuda de su amigo Raúl, crearon la marca registrada L'H is not Barcelona y la primera hornada de camisetas que el diseñador repartió entre su círculo de amistades.
DISEÑO MÁS RADICAL
Desde entonces, ha ido variando ligeramente el diseño (ahora el tipo de letra es más radical, más juvenil y recuerda a un grafito) y sus camisetas y sudaderas en blanco y en negro, junto a un millar de pegatinas en circulación, empiezan cotizarse. "Cuando la llevas por L'Hospitalet, te paran y te preguntan dónde la has comprado", explica Saymon Díaz, un joven del barrio de Pubilla Casas.
Con las pegatinas pasa algo parecido. Se distribuyen gratuitamente en la tres tiendas donde pueden adquirirse las camisetas y quienes las tienen las pegan por todas partes. "Hay gente que hasta le hace fotos con el móvil a la pegatinas que llevamos en el coche", revela Vanessa Gaona, del barrio de Sant Josep.
El diseño de Villamayor triunfa porque las nuevas generaciones de hospitalenses están orgullosos de su cuidad y presumen de ello. "Si a Ferran Adrià les gusta llevar el nombre de L'Hospitalet por el mundo, a nosotros también", dice David Fernández, otro incondicional de la marca. "A diferencia del de Catalonia is not Spain, el eslogan no va contra Barcelona", matiza. "El lema solo busca diferenciarnos, hablar de L'Hospitalet en positivo", añade Villamayor. No obstante, Andrés, hermano del creador, cree que el eslogan tiene "un punto reivindicativo".
FANS MARROQUÍS
No hace falta haber nacido en L'Hospitalet para sentir los colores. Abdel Rifi y Sohail Arrob, ambos de origen marroquí y vecinos del barrio de Santa Eulàlia, también son unos incondicionales de las camisetas desde hace un año. "Nos la ponemos porque somos de L'Hospitalet, no de Barcelona. Y nos gusta que se sepa", insisten.
Encontrar las camisetas no es difícil. Basta con enviar un e-mail a lhisnotbarcelona@hotmail.com y Villamayor se encarga personalmente de hacerla llegar al comprador. La petición de prendas ha crecido exponencialmente en los últimos meses e incluso le han salido imitadores. Algunos famosos, como el actor José Corbacho, otro entusiasta de L'Hospitalet, ya la tienen.
sábado, 10 de enero de 2009
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